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Uno de los escenarios más frecuentes en la consulta de fisioterapia es el siguiente: un paciente llega con una resonancia magnética en la mano, un diagnóstico de hernia discal y una pregunta que lleva semanas rondándole la cabeza: «¿Esto es lo que me está causando el dolor?»
La respuesta honesta es: depende. Y esa respuesta, lejos de ser evasiva, es la más rigurosa que existe clínicamente hablando.
Lo que muestra la resonancia y lo que no
La resonancia magnética es una herramienta diagnóstica extraordinariamente precisa para visualizar las estructuras de la columna vertebral: discos, nervios, ligamentos, médula. Pero tiene una limitación importante que con frecuencia no se explica al paciente: detecta cambios estructurales, pero no puede determinar por sí sola si esos cambios son la causa del dolor. (Consulta nuestra Guía completa sobre hernias discales aquí).
Estudios de neuroimagen realizados en población asintomática, es decir, en personas sin ningún dolor de espalda, muestran que más del 30% de los adultos de 20 años y más del 80% de los mayores de 50 presentan hallazgos como protrusiones, hernias o degeneración discal en la resonancia sin experimentar ningún síntoma. Esto no significa que la hernia no sea relevante. Significa que la imagen, por sí sola, no cuenta la historia completa.
El concepto de correlación clínico-radiológica
En el abordaje clínico de la hernia discal, la pregunta fundamental no es «¿Tiene hernia discal?» sino «¿Los hallazgos de la imagen y los síntomas que refiere el paciente son coherentes entre sí?»
Esto es lo que se conoce como correlación clínico-radiológica, y es el punto de partida de cualquier valoración rigurosa. Una hernia discal en L4-L5, por ejemplo, debería producir síntomas neurológicos en una distribución específica: dolor o parestesias que siguen el trayecto del nervio afectado, debilidad en determinados grupos musculares y alteraciones en los reflejos osteotendinosos correspondientes. Si el paciente refiere dolor lumbar difuso sin ninguno de estos signos, la hernia visible en la resonancia puede ser un hallazgo incidental y no la causa real del cuadro. (Tienes más información sobre este tema en nuestras Guía completa sobre hernias discales).
La exploración neurológica detallada, las pruebas de provocación específicas y la historia clínica del paciente son, en ese sentido, igual o más informativas que la imagen.
Qué ocurre cuando la imagen y los síntomas no correlacionan
Cuando la resonancia muestra una hernia pero los síntomas no responden al patrón esperado, el clínico debe ampliar el razonamiento diagnóstico. Existen otras estructuras que pueden generar dolor en la zona lumbar o irradiado a la pierna: la articulación sacroilíaca, las articulaciones facetarias, la musculatura profunda estabilizadora o las estructuras miofasciales. Tratar la hernia visible cuando el origen real del dolor está en otra estructura no solo no resuelve el problema, sino que puede cronificarlo.
Este es uno de los errores más frecuentes que observamos en pacientes que llegan a nuestra clínica después de meses de tratamiento sin mejora: se ha tratado la imagen, no al paciente.
El papel de la fisioterapia especializada en este proceso
La fisioterapia avanzada en columna no consiste en aplicar técnicas sobre la zona dolorosa. Consiste en un proceso de razonamiento clínico que integra la información de la imagen con la evaluación funcional del paciente: cómo se mueve, qué movimientos alivian o agravan sus síntomas, qué estructuras responden a las pruebas de provocación y qué factores están contribuyendo al mantenimiento del dolor.
En Amaro & Castillo realizamos una valoración funcional completa que incluye, cuando está indicada, ecografía musculoesquelética de alta definición para evaluar el tejido en tiempo real. Esta evaluación nos permite diseñar un plan de tratamiento que responde a lo que le ocurre realmente al paciente, no a lo que muestra la resonancia.
Testimonio de paciente rehabilitado de hernia discal en Amaro & Castillo
Lo que el paciente debe saber
Recibir un diagnóstico de hernia discal puede generar un miedo comprensible. Pero ese miedo se reduce considerablemente cuando el paciente entiende que la hernia visible en la imagen no es una sentencia, que muchas hernias coexisten con una vida completamente activa y sin dolor, y que el pronóstico depende en gran medida de la correlación entre lo que muestra la imagen y lo que experimenta el paciente, no del tamaño de la hernia en la resonancia.
Una hernia grande en la imagen puede tener menos implicación clínica que una hernia pequeña con una compresión nerviosa bien documentada. Y en ambos casos, la valoración individualizada por un especialista es el único punto de partida que tiene sentido clínico.
Nuestros especialistas en tratamiento de hernias discales
En el equipo de Amaro&Castillo tenemos claro nuestro objetivo y nuestros valores, donde ponemos especial atención y cuidado en estudiar tu cuerpo para comprender lo que necesita y darle el cuidado que merece.
Somos mucho más que una clínica de fisioterapia.
Con un equipo de más de 20 personas con experiencia en el sector clínico y deportivo. Donde profesionalidad, ciencia y dedicación trabajan juntas.