En el artículo de hoy, vamos a hablar de la tendinopatía lateral del codo o epicondilalgia lateral (EL), que generalmente, aunque no siempre, implica una irritación del extensor radial corto del carpo (ECRB) que se inserta en la parte exterior de la articulación. Mencionamos la palabra “no siempre” porque las nuevas líneas de investigación reconocen una complejidad en su etiología y fisiopatología, donde la patología tendinosa puede implicar cambios en el procesamiento de la información nociceptiva y alteraciones en la función motora y sensorial. Concluyendo que no solo una estructura (articular, muscular y neural) debería provocar la sintomatología, sino que los factores psicosociales también están relacionados con este trastorno, así como dolores referidos desde la zona del hombro, cervical y dorsal.

¿Qué es la epicondilalgia lateral?

La epicondilalgia lateral fue descrita por primera vez por Runge en 1873 y suele definirse como dolor sobre el epicóndilo lateral que se reproduce mediante palpación digital sobre este, extensión de la muñeca resistida, extensión de los dedos y situaciones de agarre. Además, el examen físico revela dolor aproximadamente a 1 cm distal al epicóndilo, en el origen del extensor radial corto del carpo, y no suele cursar con limitación pasiva en el rango articular.

El dolor suele ser sordo y doloroso en reposo, y se vuelve agudo durante las tareas agravantes que, prolongado en el tiempo, se puede volver un dolor constante e intenso que incluso condicione el sueño. A su vez, puede dar dolores referidos hacia la parte más proximal del brazo y hacia la zona de la muñeca. También es común la debilidad en la mano y el antebrazo. Afecta entre el 1% y el 3% de la población anualmente, que generalmente afecta a personas de mediana edad sin predisposición de género y tiene una tasa alta de cronificación.

El músculo más comúnmente afectado es el extensor radial corto del carpo (ECRB), pero también pueden verse afectados el supinador y otros extensores de la muñeca, como el extensor radial largo del carpo, el extensor común de los dedos, el extensor meñique y el extensor cubital del carpo.

Aunque la epicondilalgia lateral (EL) se ha identificado clásicamente como un proceso inflamatorio, la histología no muestra muchas células inflamatorias; por lo tanto, en la mayoría de los últimos reportes, se considera la EL como una tendinosis, un proceso degenerativo sintomático del tendón. Este proceso doloroso puede provocar una infrautilización del tendón que modifique la estructura del tendón, lo que conduce a un debilitamiento progresivo y a un agravamiento de la lesión. Junto con la infrautilización, las fuerzas de cizallamiento conducen a la formación de fibrocartílago en la entesis de la ECRB, lo que contribuye al debilitamiento de la unión tendón-hueso.

Además, la vascularización del tendón es deficiente y las contracciones musculares sostenidas pueden provocar isquemia tendinosa. Las actividades repetitivas aumentan la temperatura, lo que puede provocar lesiones hipertérmicas de la entesis (inserción del tendón). A pesar de todas estas consideraciones y las causas descritas anteriormente, falta conocimiento para explicar la gran variabilidad de los síntomas entre los pacientes.

Factores de riesgo y agravantes

A su vez, existen factores de riesgo o agravantes como fumar, obesidad, actividad repetida durante al menos 2 horas diarias, actividad vigorosa e intensa, hiperglucemia crónica, etc.

¿Cuánto tarda la epicondilalgia lateral en curarse o tratarse?

La mayoría de los casos de epicondilalgia lateral se resuelven entre dos y 12 semanas después de iniciar el programa de recuperación y rehabilitación adecuado. Para ello, debemos realizar un buen tratamiento de la lesión, centrándonos en el tratamiento manual, ejercicio de fuerza u otro tipo de tratamientos encaminados a la mejora del dolor o adaptación del tendón. Por otro lado, las inyecciones de cortisona pueden reducir significativamente la inflamación, pero deben usarse con precaución, ya que se sabe que los esteroides debilitan el tejido conectivo, incluidos los tendones.

Por último, y siempre con supervisión/recomendación, los aparatos ortopédicos para el codo también pueden reducir el dolor, pero solo deben usarse como una estrategia temporal, ya que pueden provocar una pérdida de condición de los músculos y tendones con un uso prolongado.

Pablo Salazar Raba

Fisioterapeuta
N.º Colegiado: 13120

Especialidad: Ecografía y terapia invasiva

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